
Estamos en época de Carnavales, pero nos disfrazamos durante todo el año, día a día, para cada situación tenemos una careta.
Y
Ojala un día, todos nos levantáramos con la careta de sonrisa (pero no una sonrisa hipócrita sino inocente, una sonrisa aunque obligada lo más sincera posible) una sonrisa con la que consiguiéramos engañarnos a nosotros mismos, una sonrisa pintada que nos diera esperanzas, optimismo, fuerzas para seguir adelante aunque todo se derrumbe en nuestro interior, que consiguiera apaciguar el tormento interno, ver un rallito de luz donde sólo vemos tinieblas y así poco a poco una vez engañados nosotros mismos, contagiar al mundo y empatizar con el entorno... Que sumando sonrisas consiguiéramos un mundo de otro color, más optimista, más justo...
"Sonríe aunque sólo sea una sonrisa triste, porque más triste que la sonrisa triste, es la tristeza de no saber sonreír".
No hay comentarios:
Publicar un comentario